Aprender cocinando
Sesenta niños asisten al taller de cocina organizado por el Área de Euskera del Ayuntamiento de Bilbao para fomentar el uso del idioma
Miguel Ángel Pardo - Jueves, 20 de Enero de 2011
Los niños se divirtieron ayer cocinando con sus padres. (Foto: j.m. martínez)
CON unos paquetes de Peta Zetas, chocolate y golosinas se pueden hacer unas piruletas dulces y divertidas. Así se demostró en el taller de cocina celebrado en el Centro Cívico de Begoña dentro del programa Ikusi eta Ikasi del Área de Euskera del Ayuntamiento de Bilbao dirigido para niños de entre 3 y 12 años.
Era la primera ocasión que se introducía un taller de este tipo en Ikusi eta Ikasi y el éxito fue rotundo. Tanto que muchos padres y niños se quedaron fuera de la actividad por falta de espacio en el salón de actos que ejercía de improvisada cocina." La verdad es que no esperábamos tener tanto éxito, ha sido una grata sorpresa y, por ello, repetiremos el taller en alguna otra ocasión", indicaba una de las monitoras de esta actividad que tiene como objetivo primordial "fomentar el euskera". A consecuencia del éxito, las monitoras se afanaban en recoger los nombres, apellidos y números de teléfono de los que se habían quedado fuera de la actividad.
La cocina olía que alimentaba. En cuatro mesas estaban los ingredientes para que unos 60 niños y niñas y 30 adultos construyesen unos platos "sencillos y originales que se pueden utilizar sin utilizar el fuego" en base a las explicaciones del cocinero Iñaki Uribe. "Queremos hacer cosas bonitas; como huevos rellenos que hacen muñecos o el Tuntuntrena", asegura Uribe.
Este último, muy llamativo, es el tren más dulce del mundo. Sus vagones eran bizcochos de chocolate y sus ruedas, rosquillas también de chocolate blanco. Para rematar, los vagones estaban coronados por pintxos de golosinas.
Los pequeños seguían con suma atención las explicaciones de Iñaki Uribe y, tras escuchar al cocinero, se ponían manos a la obra junto a los adultos. "Se divierten más los niños que los padres, pero estos le ponen muchísimo empeño", asegura Uribe.
Es el caso de Juan Carlos Citores. Este hombre acudió al taller junto a su hijo Markel y un amigo, ambos de cuatro años. "Parece que se lo están pasando muy bien", comenta Juan Carlos. Él, junto a los dos niños, había hecho unas piruletas con Peta Zetas, chocolate y golosinas. "La verdad es que no sabe tan dulce como pueda parecer teniendo en cuenta los ingredientes que lleva", asegura. Para Juan Carlos, la experiencia no puede ser mejor y afirma rotundamente que "repetiría la experiencia, me gusta mucho participar con mi hijo en este tipo de actividades.
Otro de los adultos que llevaron a sus pequeños al taller de cocina fue Ainara Bajarros, quien asistió a la actividad junto a su hija de cinco años. Ellas participaron en la construcción del Tuntuntrena. "Ya he pensado en hacerlo para algún cumpleaños u ocasión especial", asegura Ainara. Estos talleres son también un punto de encuentro donde los niños se relacionan, hacen amigos y comparten actividades.
Tras comer, los niños se afanan en recoger junto a los mayores y los monitores. Jan, batu, ikusi... Eta batez ere euskara ikasi.
ITURRIA: DEIA

hasiera
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